dimecres, de desembre 01, 2004

 

El recolector de boniatos (II)

Boj'ombe Bak'hi fue a ver a Buku'yo, el brujo de la aldea. Tenía una bonita casa de adobe en las afueras, mejor que las que habían en el pueblo. Habían dos señoras, una con un niño colgado de un atillo a su espalda y un saco en su cabeza. El saco presumiblemente era mijo o algun otro cereal en pago al brujo. La otra señora espantaba a las moscas nerviosamente con unas ramas. El calor era insufrible y el niño no paraba de llorar. Boj'ombe se sentó en un árbol cercano, esperando pacientemente. Aquello iba para largo.

Después de tres largas horas y con la camisa empapada en sudor, vió al viejo Buku'yo que le hacía un ademán para que pudiera pasar. Lo hizo sentarse en la alfombra mientras el brujo se situaba frente a Boj`ombe con rictus espiritual mientras inhalaba ciertas hierbas aromáticas quemándose en un cuenco. Respiró varias veces y finalmente dijo:

-Tu dirás, Boj'ombe. Hace tiempo que no te veía por aquí.¿Qué es de tu vida?

Boj'ombe le relató todo lo sucedido en la plantación de los dominios de los Banda-banda. Y acto seguido le hizo la petición al brujo.

-Necesito superar esta situación y no se a quien acojerme. Mi familia hace todo lo que puede por mí pero no les puedo pedir que me acojan siempre.
-Te comprendo-dijo el viejo.-¿Qué puedo hacer por tí?
-Necesito que invoque al sabio Akoko-boyé para que convierta la tierra fértil en boniatos. Y cuando tenga una cosecha me iré.
-Esto que me pides es muy difícil. Voy a necesitar muchos recursos para que Akoko-boyé me haga caso.
-¿Cuántos recursos?-dijo asustado Boj'ombe.
-Voy a tener que inmolar una cabra y tres pollos.
-¿Tres pollos?¿Porqué tantos?
-Dos son para el ritual. El otro es mi.
-Bueno, hablaré con mi familia. Mañana volveré.

Ambos se levantaron y se abrazaron.

Al día siguiente Boj'ombe trajo lo prometido y esperó a fuera a que el brujo terminara el ritual. Se alargó cuatro horas. Boj'ombe se había quedado dormido del aparatoso calor. El brujo fue a él y lo despertó.

-Hijo mío. Ves a la colina de la montaña grande, el espíritu te guiará para encontrar la tierra y Akoko-boyé hará crecer lo que tu le pidas.
-Gracias, gracias-se arrodilló Boj'ombe en señal de respeto.

La noticia esperanzó a la familia de Boj'ombe y él se sintió con ganas de saber cual era la tierra que Akoko-boyé le tenía preparada.

(continuará)
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